Hacia una Didáctica de la Informática...
El propósito de este artículo es indagar acerca del objeto de
estudio de la Didáctica de la Informática. Partiendo de una breve descripción
del lugar que ocupa actualmente la Informática en la enseñanza de nivel medio,
exponemos algunas condiciones necesarias para realizar un análisis
epistemológico y didáctico de los contenidos que deberían tratarse.
Contextualizamos nuestro análisis en el ámbito de las escuelas medias de gestión
pública, de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires.
25 años de enseñanza de ¿Informática?, paradigmas de su
abordaje
En nuestro país la Informática se
incorpora en instituciones de nivel medio en la década del `80 como recurso para
la enseñanza de la Matemática
[1]. Toda propuesta didáctica
de ese entonces, implicaba el desarrollo de programas en un lenguaje de
programación (generalmente BASIC). Para el profesor de Matemática esto significó
una gran exigencia profesional en tanto que: 1) debía enseñar dos objetos de
conocimiento de disciplinas diferentes (Matemática e Informática), a la vez que
2) debía aprender el lenguaje de programación que debía enseñar, ya que en su
formación de base estos conocimientos eran inexistentes, y además, 3) debía
encontrar propuestas didácticas que legitimaran el uso de la computadora como
recurso tecnológico para la enseñanza de la Matemática. El proyecto no dio los
resultados esperados y dejó como huella para la enseñanza de la Informática la
idea de "recurso para ...". El paradigma de incorporación de la Informática
subyacente es el de la programación.
Tomando los aportes de Susana Muraro se distinguen, luego, dos
paradigmas:
a) El paradigma de las herramientas, del cual explica:
"El desarrollo de las computadoras personales permitió a las escuelas acceder a
dispositivos de mayor capacidad de almacenamiento y procesamiento, e incorporar
herramientas destinadas a la producción, no pensadas para el ámbito escolar.
Se produjo un cambio significativo del lugar de la
tecnología en la escuela, pues de ser receptora o consumidora, centrada en el
libro impreso como soporte mediador de la información, pasó a integrar como
tecnología educativa a las herramientas informáticas de producción."
[2]Este paradigma generó una tensión entre la enseñanza del manejo
de herramientas informáticas y el empleo de las mismas en contextos de otras
disciplinas. Las situaciones didácticas escolares que involucraban a las
herramientas, por lo general respondían a una de dos alternativas: centrar el
propósito exclusivamente en la operatoria de las herramientas "habilitando"
entonces actividades totalmente descontextualizadas; o bien, en el otro extremo,
desarrollar propuestas pensadas para trabajar contenidos de otras disciplinas y
que por consiguiente no tenían en cuenta a los conocimientos informáticos como
objeto de enseñanza, sólo interesaba el producto que elaboraban los alumnos.
b) El paradigma de las redes extendidas e Internet:
"Para el fin del siglo XX, la representación social de la Informática realiza un
importante giro motivado por la divulgación de las redes informáticas asociadas
a la comunicación a distancia. Se extiende el empleo del correo electrónico y el
acceso a fuentes de información como Internet. La era de las autopistas
informáticas, de la sociedad de la información y del conocimiento genera un
cambio de paradigma social en torno de la Informática.
El anterior modelo suponía la tecnología al servicio del
tratamiento de la información, que, poco a poco, pierde peso para centrar el
espíritu en la tecnología al servicio del acceso y transmisión de la
información.
A la Informática se la valora más por la
posibilidad que brinda de enviar rápido y por múltiples redes información
digitalizada, que por las técnicas y herramientas de procesamiento."
[3]En este paradigma los conocimientos informáticos se reducen a
realizar unas pocas tareas básicas: buscar en Internet, comunicarse por correo
electrónico, chatear, etc. La Informática como objeto de estudio queda
básicamente desplazada, ya que las habilidades mayormente se adquieren
paulatinamente por estar inmersos en un contexto tecnológico.
Esta visión social de la Informática es la que está más lejos
de lo que realmente es la Informática ya que sólo enfatiza un recorte de ella.
Muchos de los que estamos preocupados por la enseñanza de la Informática, la
consideramos como una señal de alerta y, quizás, también como una oportunidad
para repensar los fundamentos de nuestra disciplina.
Enseñanza de la Informática, hoy
En la actualidad, se percibe una débil inserción de la
Informática en la escuela media, dado que se privilegian los dos últimos
paradigmas.
La Informática, de este modo, provee al docente diversos
materiales educativos, herramientas para abordar los problemas propios de su
disciplina, fuentes de información digitalizadas, etc. Al ser tomada como
recurso, las preocupaciones didácticas del profesor no giran en torno a los
saberes disciplinares de Informática, su sentido – y está bien que así lo sea-
es darle al alumno un recurso que facilite el aprendizaje, promueva una
determinada forma de acercamiento al objeto de estudio, etc. Existe cierto
consenso en suponer que el empleo de estos recursos deja en los alumnos un
residuo cognitivo de conocimiento informático. En nuestra opinión, este supuesto
no se puede sustentar desde la práctica. Primero, porque son pocas las
experiencias escolares que enfrentan a los alumnos a necesidades reales de
apropiación tecnológica. Segundo, en el mejor de los casos, si estas situaciones
se dan, son pocas aquellas que entrañan conocimientos informáticos relevantes
para la disciplina Informática. Por último, para el docente pasan inadvertidos
los eventuales aprendizajes que pudieran tener lugar en interacción con la
computadora, hasta no necesita hacer previsiones acerca de las competencias
requeridas para el uso del recurso y en la mayor parte de los casos el profesor
no se propone como uno de los fines del uso del recurso que los alumnos aprendan
contenidos informáticos. Tal es así que muchas veces, los alumnos que toman la
responsabilidad de llevar a cabo las tareas que requieren el uso de tecnología
informática son aquellos que han logrado, fuera de ámbito escolar, cierta
autonomía en el uso de la computadora. Estas situaciones llevan a profundizar
diferencias respecto de la apropiación de la tecnología y generan mayor
desigualdad en las oportunidades educativas de los alumnos.
En este sentido, acordamos con Jean
Michel Bérard, quien expresa que: "La utilización de una herramienta, tan
frecuente y diversificada, no alcanza en sí misma para ofrecer los elementos que
permiten esclarecer su propia práctica."
[4].
Consideramos pues, que es necesario que exista un espacio
curricular en donde se aborde la disciplina Informática como objeto de estudio.
Pero eso implica también pensar en una didáctica específica para la enseñanza de
la Informática, con un marco teórico, con metodologías propias, con problemas de
investigación para tratar, etc.
¿Qué entendemos por Informática?
Cuando empezamos a pensar esta ponencia el propósito inicial
era enmarcar una Didáctica de la Informática en la teoría de la transposición
didáctica. Chevallard, su autor, expresa:"En sentido restringido, la
transposición didáctica designa pues el paso del saber sabio al saber enseñado.
Pero la especificidad del tratamiento didáctico del saber puede comprenderse
mejor a través de la confrontación de los dos términos, de la distancia que los
separa, más allá de lo que los acerca e impone confrontarlos.
[...] es precisamente el concepto de transposición
didáctica lo que permite la articulación del análisis epistemológico con el
análisis didáctico, y se convierte entonces en guía del buen uso de la
epistemología para la didáctica."
[5].
El proceso que describe Chevallard requiere reconocer, con
claridad, el campo de estudio de la Informática. En la etapa de indagación del
estado de arte de la Informática advertimos que un primer obstáculo para
estudiarla como disciplina reside en ser un campo en constante cambio. Entonces,
nos preguntamos: ¿Es una ciencia? ¿Es una tecnología? ¿Es una metodología? ¿Es
un conjunto de sistemas de información? ¿Es algo más?
En el informe de ACM, "Orientaciones
para los programas de grado para carreras en Informática"
[6], se responden estos interrogantes señalando: "En
sentido amplio, podemos definir Informática como cualquier actividad que
involucre las computadoras. Informática incluye: diseño y construcción de
hardware y sistemas de software para cualquier propósito; procesamiento,
organización y tratamiento de diversos tipos de información; estudios
científicos usando computadoras; sistemas de inteligencia artificial; creación y
aplicación de medios de comunicación y entretenimiento; búsqueda y recopilación
de información para propósitos específicos; etc. La lista virtualmente no tiene
fin y las posibilidades son muy vastas. Informática también adopta otros
significados más específicos según el contexto en el cual el término es
utilizado. Por ejemplo, un especialista en sistemas de información verá la
Informática de manera diferente a cómo la ve un ingeniero en software. En
cualquier contexto, el quehacer informático puede ser complejo y dificultoso. La
sociedad necesita personas que desarrollen estas tareas, por eso debemos pensar
la Informática no sólo como una profesión sino también como una
disciplina."
En la delimitación del campo de estudio al que hacíamos
referencia, encontramos una variedad de perspectivas que planteaban distintas
visiones de la Informática. Optar por una, la que propone ACM, fue efectuar una
elección epistemológica.
El especialista en Didáctica de la Informática no puede escapar
a la necesidad de realizar una elección epistemológica, precisando el objeto de
estudio de la ciencia y su funcionamiento. Cualquier sea esta elección, la misma
formará parte de los fundamentos teóricos de la Didáctica.
Siguiendo las ideas de Chevallard, el especialista en Didáctica
se enfrenta en la encrucijada de una tensión entre su elección epistemológica y
aquello que aparece como legítimo a los ojos de la sociedad. Es decir, se ve
interpelado por el juego dialéctico de una opción que se justifica desde su
posicionamiento en torno al conocimiento mismo pero que, conjuntamente, debe
admitir la irrevocable exigencia de obtener el reconocimiento social.
Pueden ver el articulo completo en:
http://www.epi.asso.fr/revue/articles/a0601c_esp.htm